miércoles, 10 de junio de 2015

La Edad de la Tierra

Ideas sobre la edad de Tierra

El miedo a la acusación de herejía limitó a los científicos de la Edad Moderna a contradecir la fecha propuesta por el Arzobispo Ussher, que determinó en 1650 que la Tierra fue creada exactamente al anochecer del sábado veintidós de octubre del 4.004 antes de Cristo. Ussher se basó en la genealogía descrita en el antiguo testamento.



Steno y Hooke, estudio de las rocas sedimentarias y fósiles


Contemporáneo a Ussher, Steno estudió los estratos de las rocas sedimentarias y concluyó que los fósiles presentes en las rocas sedimentarias son contemporáneos con el depósito de las mismas. También anunció el principio básico de la superposición de estratos, afirmando que los estratos más modernos son los que se sitúan por encima de los demás.
Robert Hooke, al mismo tiempo pudo contradecir la datación de Ussher gracias a la velocidad con la que se acumulan los materiales sedimentarios y conociendo el espesor de los mismos. La edad que determinó Hooke para la Tierra es de al menos algunos centenares de millones de años.


 El experimento del conde de Buffon


En el siglo XVIII Buffon construyó una bola compuesta por diversos materiales, supuestamente los materiales por los que está formada la Tierra, y la fundió. Calculó el tiempo de enfriamiento de la bola y esos datos los extrapoló para la Tierra. El resultado inicial era de 3 millones de años.
Esta cifra tuvo que ser retocada por Buffon influenciado por la Iglesia, obligándole a ofrecer una cifra de 75.000 años a cambio de no caer en herejía.


Lord Kelvin y las leyes de la conductividad térmica


Admitió que la Tierra se enfrió a un ritmo constante y, determinando la constante de conductividad térmica de todos los materiales terrestres, determinó que la edad del planeta debía ser de 99 millones de años.

 Teorías del siglo XIX


En esta época se desarrollaron métodos de estudio de la edad del planeta basados en cálculos físicos y astronómicos, como el enfriamiento de la Tierra y la física orbital, y en observaciones de procesos geológicos como las tasas de sedimentación, las tasas de erosión o la química de los océanos.
  • Walcott calculó la edad de la Tierra en 55 millones de años estudiando el Gran Cañón del Colorado. John Phillips con un método similar la tasó en 96 millones de años.
  • Georges Darwin, hijo de Charles Darwin, observó el acople de órbitas y las deformaciones producidas por las mareas y no dió una cifra concreta pero sí dijo que al menos, la Tierra debía tener 65 millones de años.
  • John Joly observa la cantidad de sal existente en los mares para sus cálculos y parte de la idea de que todo el sodio de los mares proviene de la erosión de los materiales continentales con una acumulación constante. Sus valores estaban entre 80 y 90 millones de años.

Métodos radiométricos


Con el descubrimiento de la radioactividad y las primeras dataciones se ha llegado a la conclusión que la edad de la Tierra ronda entre los 4.400 y los 4.510 millones de años.
Los primeros científicos en utilizar estos métodos fueron Rutherford, Boltwood y Clair Patterson.
Con este método se han podido datar rocas lunares y meteoritos.
En la actualidad, con los métodos más avanzados y utilizando la radioactividad, los estudios se basan en concretar la edad de otros planetas o de materiales que viajan por el espacio con el fin de concretar la edad total del Universo.



 Los fósiles, testigos de otras épocas


Qué es un fósil

Se denomina fósil a cualquier resto de ser vivo que habitó en el pasado, o cualquier evidencia de su actividad, que ha llegado hasta nosotros gracias al proceso de mineralización o conservación en las rocas. Hay fósiles diversos. Pero lo que tienen en común es que son muy escasos. Por ello, se consideran un patrimonio natural de la mayor importancia, y que hay que proteger.

La fosilización

Que los restos de un animal o planta del pasado lleguen hasta la actualidad, conservados en piedra, es un fenómeno que requiere tiempo y reposo. Comienza con el depósito del cadáver de un animal o de los restos de una planta en una zona donde se produce sedimentación. Los restos han de ser cubiertos de forma rápida por los sedimentos, para que así queden fuera del alcance de otros seres vivos que podrían dispersarlos o dañarlos. Al cabo de un tiempo, una vez que los restos se han cubierto completamente, se comienza a producir la litificación del sedimento. Los restos se mineralizan. Se conservan así los huesos, las partes duras y, en muchos casos el molde de las partes blandas del cuerpo.
La formación de un fósil es un proceso complejo, en el que se dan muchas casualidades. Es casual, por ejemplo, que un animal muera cerca de algún lugar donde sus restos puedan sedimentar. También es casual que su cadáver no se convierta en alimento de otros animales carroñeros, que podrían destruir y dispersar los restos. Es otra casualidad que los sedimentos cubran rápidamente el cuerpo. Es casual que se produzca la litificación de los restos, que no se destruya por procesos ligados a la dinámica del planeta, que se conserven en las rocas durante millones de años…y, por último, a veces su descubrimiento es casual.

Tipos de fósiles

Es sorprendente la diversidad de fósiles que existen. Pueden fosilizar no sólo las partes más duras de los animales y plantas, sino también partes mucho más blandas de su cuerpo, e incluso restos de su actividad. Las partes duras, como los esqueletos externos, o internos, la dentadura, los caparazones, etc, son los fósiles más comunes. Ejemplos son las conchas de moluscos o los huesos de algunos vertebrados.
Los moldes corporales son otro tipo de fósiles muy frecuente. Se trata de huellas del cuerpo de un ser que se han conservado mineralizadas. Pueden ser moldes internos, como por ejemplo, el que queda cuando se petrifica el barro que penetra en la concha vacía de un molusco o moldes externos.


Las huellas de actividad son un conjunto muy variado de fósiles, que muestran evidencias de la actividad biológica. Ejemplos son los fósiles de excrementos (coprolitos) de dinosaurios, las pistas de reptación de invertebrados, las huellas de las pisadas de dinosaurios y aves, etc. Se trata de fósiles bastante menos comunes, pero que proporcionan mucha información sobre la vida de los seres del pasado.





La datación


La datación consiste en la ubicación de restos materiales o culturales en un periodo determinado. Las formas para ubicar un fenómeno en el tiempo suele ser de dos tipos
Datación relativa: en este sistema no interesa el momento exacto sino el orden cronológico de los hechos estudiados.
Datación absoluta: este sistema consiste en medir la edad real de los restos estudiados y realizarlo es más dificultoso que la datación relativa


El tiempo geológico


El tiempo geológico del planeta se divide y distribuye en intervalos de tiempo caracterizados por acontecimientos importantes de la historia de la Tierra y de la vida. Como la edad de la Tierra es de aproximadamente 4600 millones de años, cuando se habla de tiempo geológico suele expresarse casi siempre en millones de años y siempre referidos a «antes del presente».
Las unidades usadas para dividir el tiempo geológico son de dos tipos: las referidas a tiempo relativo (unidades geocronológicas), que ordenan cronológicamente los acontecimientos geológicos, y las referidas a tiempo absoluto (unidades geocronométricas), expresadas en valores absolutos, en millones de años (Ma).
La geología histórica es la rama de la geología que estudia las transformaciones que ha experimentado la Tierra desde su formación, hace unos 4570 millones de años, hasta el presente.


La secuencia histórica


En el transcurso del siglo XVII los geólogos se dieron cuenta que:
1. Las secuencias de estratos están a menudo erosionadas, distorsionadas, inclinadas o incluso invertidas, lo que tiene lugar tras su deposición.
2.  Los estratos depositados al mismo tiempo en diferentes lugares pueden tener apariencias completamente distintas.
3.  Los estratos de cada área representan solo una pequeña parte de la larga historia de la Tierra.
Para determinar la secuencia histórica se utiliza el principio de relaciones transversales, según el cual todo proceso geológico es posterior a los materiales que afecta. Dado que este principio permite establecer el orden en que se suceden los acontecimientos, suele denominarse también principio de sucesión de acontecimientos.



Radiación de fondo de microondas.


En 1965, G. Gamow y A. Penzias descubrieron una radiación de fondo similar a la que Hubble predijo.
En 1901 Hubble dijo que debería existir una radiación de fondo procedente del Big Bang que habría ido perdiendo fuerza  a lo largo del tiempo.


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